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Las emociones (II): Emociones primarias.

19 Agosto 2009 Marcela 1 Comentario

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Las emociones primarias, aparecen a los pocos meses de nuestra vida, no necesitan de la nocion del “yo” ni de autoconciencia.  En este grupo se incluyen seis (otros autores citan cuatro):

  • Ira:

Nos induce hacia la destrucción.  Es propia cuando la persona se ve sometida a situaciones que le producen frustración.  Producen una detención de la atención en los procesos mentales en curso y focaliza ésta sobre la causa que la genera, dando especial importancia a los aspectos negativos de dicha causa. 

A menudo se confunde con hostilidad y agresión, cuando no constituye un sinónimo de ellas. 

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    •  
      • Hostilidad: sí conlleva animadversión hacia la causa que la provoca, pero no siempre se acompaña de ira ni desemboca en agresión.
      • Agresividad: hace referencia a la propensión a desplegar un tipo de conducta que supone confrontación con el agente inductor, con ánimo de causarle daño.

Por tanto la ira nos convierte en seres menos reflexivos y nos empuja a tomar decisiones mas rápidas pero basadas en aspectos mas superficiales.

Aqui os dejo un esquema de la funcion adaptativa que conlleva:

 

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  • Alegría:

La alegría es el sentimiento positivo, que surge cuando la persona experimenta una atenuación en su estado de malestar, cuando consigue alguna meta u objetivo deseado.  Nos induce hacia la reproducción del suceso (Deseamos reproducir aquel suceso que nos hace sentir bien).  La forma de expresión de esta emoción esta muy condicionada por aspectos culturales que nos indican cuando y como debemos expresarla (Como celebra un futbolista un gol). Con la alegría se produce un incremento de nuestra libertad de conocimiento o expresividad, facilitando así la génesis de soluciones creativas e innovadoras a los problemas. Nos mostramos más dispuestos a explorar y experimentar nuevas situaciones, nos resulta más fácil planificar y adoptamos decisiones de forma más rápida.

 

 

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  • Tristeza:

Motiva hacia una nueva reintegración personal. Es la emoción negativa caracterizada por un decaimiento en el estado de ánimo habitual de la persona, que se acompaña de una reducción actividad y de la atención hacia el medio que le rodea, y cuya experiencia subjetiva oscila entre la congoja leve y la pena intensa propia del duelo o de la depresión. El fin de esta emoción es el distanciamiento de la realidad con objeto de favorecer la autoevaluación y la reflexión sobre la situación problema. Es necesaria diferenciarla de la ira.  Es tristeza cuando el sujeto ha perdido la esperanza de recuperar la meta o el objetivo perdido.  Sin embargo, cuando el sujeto alberga alguna esperanza de poder recuperarla, la emoción que expresa es la ira. 

Cuando la tristeza es extrema aparece la depresión, sentimiento de melancolía profunda que, junto con la incapacidad para experimentar placer alguno (anhedonia), impregna tanto los procesos mentales de la persona como su interacción con el medio. Se caracteriza por una actitud pesimista y un desinterés que alcanza a todos los ámbitos de su vida.

Reflexión mental lenta y costosa, y se dedica a contenidos negativos, que giran en torno a sentimientos de desánimo e incapacidad. La atención y la concentración disminuyen de forma notoria, básicamente como resultado del desinterés, la falta de motivación y el bajo nivel de activación.

Se produce, además, una afectación de los ritmos biológicos, alteraciones del sueño y del apetito. Efectos fisiológicos como dolores de cabeza, ausencia de menstruación, estreñimiento, palpitaciones y sensación de cansancio crónico.

 

 

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  • Miedo:

Tendemos hacia la protección, por tanto, incita a la evitación y el escape de las situaciones amenazantes. 

Es decir que su motivación será la supervivencia. Es un estado emocional negativo, aversivo, con una activación elevada que incita a la evitación y el escape de las situaciones de amenaza. No debeis confundirlo con la ansiedad.  Esta ultima se refiere a una anticipación a un peligro futuro, indefinido e imprevisible. Cuando el intento de afrontacion fracasa, sí se convierte en ansiedad.

 

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  • Aversión:

Nos produce rechazo hacia aquello que tenemos delante. Se manifiesta como nausea y repulsión. Es una emoción adquirida, es decir que lo que provoca asco en una cultura no lo hace en otra.  El objetivo fundamental es preservar la salud del individuo.

 

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  • Sorpresa:

Ayuda a orientarnos frente a la nueva situación. Es la emoción más breve en el tiempo de expresión.  Se produce ante un estimulo inesperado. Provoca un incremento de la sensibilidad de los órganos sensoriales. Nunca son indiferentes y por tanto pueden ser positivas o negativas, agradables o desagradables. Por tanto, genera una emoción secundaria denominada incertidumbre. 

  

 

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Cuando apenas tenemos unos meses de vida, adquirimos las primeras emociones, como alegría, ira o miedo.  A partir de ahí y debido a nuestra interrelacion con el medio y a la comunicación con nuestro entorno, vamos adquiriendo por un proceso cognitivo el resto de emociones.

Por tanto, el proceso cognitivo depende de la experiencia y ésta de las vivencias que vayamos teniendo.  Lo cual faculta la variabilidad en la expresión de las emociones según los individuos, razas, religiones, entornos, etc.

Para que entendais mejor como funcionan, os dejo algunos ejemplos que se me ocurren:

  • Si veo la escena de una película donde una mujer recibe la noticia que su amado ha muerto en la guerra, lo que estoy percibiendo con mis sentidos es un estimulo, este estimulo viajara hasta mi sistema límbico el cual lo traducirá en una emoción: pena o tristeza, la cual se manifestara como una reacción en mi cuerpo a través de la congoja o el llanto.
  • Vas por la acera e inesperadamente un auto fuera de control viene a toda velocidad directo hacia ti, este estimulo desencadenara la emoción del miedo, el cual se manifestara como una reacción en forma de sudoración, taquicardia, sequedad de boca, etc. por lo que, generalmente, tu instinto de supervivencia te hará salir corriendo.

Las emociones (I).

19 Agosto 2009 Marcela 2 comentarios

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Tenéis que saber antes de empezar, que en todo lo referente a la psicología, existen muchas escuelas y teorías, por lo que podréis observar, si consultáis otros artículos que existen diferencias de enfoque. Intentad extraer la idea, comprenderla, creo que es lo realmente importante.

Me gustaría daros la definición de dos palabras que se repetirán varias veces durante estos artículos: estimulo y respuesta.

  • Estímulo: cualquier acción, elemento, variación o cambio, que provoca una respuesta en la persona que lo recibe. La vía habitual en que recibimos los estímulos es a través de nuestros órganos de los sentidos.
  • Respuesta: hace referencia a la serie de cambios que se producen en la persona receptora debido a dicho estimulo.

Me gustaría que entendieseis que las emociones son respuestas adaptativas a un cambio en el medio que nos rodea. ¿Qué quiere decir esto?, pues sencillamente que si estuviéramos en un medio en el que no se produce ningún cambio, no tendríamos emociones. Cuando os hablo de cambios en el medio me refiero, por ejemplo: una persona que se acerca a vosotros por la calle y os hace una pregunta, lluvia, una explosión, un frenazo de un coche, etc. Es decir, tenéis que entenderlo como todo aquello que hace que se modifique el estado de reposo, todo aquel acto, evento, suceso, que sobreviene en un instante inmediatamente futuro y que implica un cambio con el estado anterior.

Las emociones son respuestas orgánicas (fisiológicas y endocrinas u hormonales) que se producen como consecuencia de las variaciones de nuestro entorno, variaciones que actúan a modo de estímulo frente al que desarrollamos una reacción o respuesta. Por tanto se trata de procesos afectivos y, por tanto subjetivos (no todos vosotros experimentáis la misma emoción frente al mismo estimulo), que ayudan a nuestra adaptación al medio que nos rodea. Tienen un carácter espontaneo, intenso y de corta duración, es lo que nos da a conocer si lo que estamos viviendo o percibiendo (estimulo) es bueno para nosotros, si es seguro, o si comprometerá nuestra existencia.

 

En el pasado…

Antes de la aparición de los mamíferos superiores, las respuestas de los seres vivos eran absolutamente simples, es decir que no existía el abanico de emociones que hoy poseemos, de tal forma que las respuestas se elaboraban exclusivamente desde el sistema límbico del ser vivo. Estas respuestas se basaban en dos opciones: positiva o negativa, ataque o huida, miedo o valor. Todo estaba relacionado con la supervivencia del ser, su descanso, reproducción, alimentación… Es decir que prácticamente todo se circunscribía a la expresión de la respuesta por medio del SNA, simpático y parasimpático.

Esta bien… Ya lo sé, no os he explicado el sistema límbico y tampoco quiero hacerlo porque pienso que no se trata de hacer una lección magistral anatomofisiología. A grandes rasgos os diré que se denomina así al conjunto de: Hipotálamo, hipocampo, amígdala y otras estructuras menores (tálamo, cuerpo calloso, séptum y mesencéfalo), que se localizan en el centro del encéfalo, por debajo de la corteza cerebral. Está relacionado con la memoria, atención, instintos sexuales, emociones (por ejemplo placer, miedo, agresión), personalidad y la conducta. Es interesante que conozcáis que esta estructura intercambia información de forma muy veloz con el sistema nervioso autónomo y el sistema endocrino. Aquí os dejo un dibujo para los curiosos:

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Pero con la llegada de los mamíferos superiores todo se complicó, aparecieron estructuras que englobaron a las anteriores. Apareció el neocortex o cerebro racional. El ser vivo dejo de responder a los estímulos del medio exclusivamente por los instintos, impulsos y emociones básicas. En ese momento, los mamíferos superiores incluyeron en su respuesta, la capacidad de pensar de forma abstracta, más allá del momento inmediatamente presente, de comprender las relaciones del entorno, apareciendo la conciencia del “yo” y desarrollando una compleja vida emocional.

Para que no os lieis mucho, aquí os dejo unas imágenes del neocortex (En azul) y su desarrollo en algunos animales:

 

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Las distintas partes del neocortex:

 

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Sin embargo la aparición de las nuevas estructuras no significó la desaparición de las antiguas, sino que éstas quedaron incluidas en las anteriores. Ahora, ya no ostentan el control total de nuestras reacciones, pero siguen activas.

Así, el catalogo de rudas y simples respuestas que elaboraba el sistema límbico, se amplio de tal manera que se doto al individuo de conceptos como amor y venganza, altruismo e intrigas, arte y moral, sensibilidad y entusiasmo, inexistentes hasta el momento.

El neocortex, más concretamente los lóbulos pre-frontales y frontales del cerebro, ejercen una actividad parecida a la que realiza el cerebelo con respecto a la actividad motora. Si éste último es el responsable de la finura, precisión y suavidad de la respuesta motora generada en la corteza, la amígdala genera respuestas emocionales toscas en situaciones extremas, sin embargo en las situaciones de no riesgo vital, es el neocortex es el que coordina, controla y suaviza dichas emociones.

En definitiva, si no tuviéramos neocortex, no tendríamos control sobre nuestras emociones y nuestras respuestas serian bruscas y violentas.

Existe otra estructura implicada en todos estos procesos, llamada Formación Reticular, constituido por un grupo difuso de células del tronco del encéfalo. Nuestra mente intenta identificar las distintas variaciones en el entorno y asociarlos a determinados patrones simples. No siempre es posible que nuestra mente pueda realizar este proceso, por lo que es necesaria la intervención de la Formación reticular, que actuará procesando las distintas situaciones para poder traducirlos a patrones reconocibles por los sentimientos. Dicho con otras palabras sería como una especie de intérprete y enlazador de los estímulos del mundo y la conexión con la concepción de la realidad para cada individuo.

Maltrato psicologico.

Hoy quiero traeros este interesante articulo realizado por la psicologa Vega Funes, acerca de la definicion y metodos de deteccion del maltrato psicologico.

Me parece muy importante que lo leais porque, al menos yo, no estoy de acuerdo en muchas de las cosas que dice… si atendremos a sus recomendaciones, nos vamos ahora todos a la comisaria a poner denuncias porque todos nuestros amigos y compañeros nos maltratan…

Cuando yo estudiaba… nos explicaban los terminos de patogeneicidad o virulencia… No me voy a enrollar, pero lo que quiero deciros es que el efecto que causa una accion tambien depende de como la asuma el receptor… y yo os digo ¿Y si el receptor es debil? ¿Y si el receptor se hace deliberadamente debil?… pues ocurrira que con unos simples “buenos dias” se sentira maltratado.

 

Aqui os dejo el articulo:

El maltrato psicológico se suele manifestar como un largo proceso en donde la víctima no aprecia cómo el
agresor vulnera sus derechos, cómo le falta al respeto, la humilla y la víctima va progresivamente perdiendo
autoestima y seguridad en sí misma.

El inicio es variable, depende de las personas que configurarán la relación y de circunstancias diversas. Unos
maltratadores comienzan en el noviazgo a dar muestras de señas de violencia psicológica, otros empiezan a
mostrar algunos signos tras el embarazo del primer hijo o de repente sin haber una señal propiamente dicha
la persona es otra para su pareja o los que le rodean.

En el caso de parejas hay una etapa de atracción o enamoramiento en la que la víctima no se da cuenta de
ciertas señales que no pasarán desapercibidas para otros. Desde un control de la imagen, un sentido de
posesión exagerado o ciertas señales que conviene hacer patentes para que la víctima no se vaya
sumergiendo en una situación de caos e indefensión.

Casi todos reconocemos los insultos, las continuas comparaciones para descalificarnos, el tono de voz duro y
desagradable, un volumen alto con el ejemplo clásico de los chillidos y gritos, la mirada fija, la risa
sarcástica y sabemos distinguir una cara de asco cuando nos hablan. Estos signos a los que restamos
importancia van provocando en nosotros malestar interno y profundo.

Es interesante analizar los aspectos no verbales y no quedarse meramente con el mensaje que nos llega de
nuestro interlocutor. A veces hay esposas y esposos que se sorprenden de lo que ha sucedido porque han
pasado por alto este aspecto tan importante de la comunicación. Sólo notaban cierta desazón tras una frase
como un te quiero. No analizaban los gestos y su incongruencia con el mensaje trasmitido.

Frente al maltrato psicológico hay una serie de respuestas adecuadas que pueden limitar el incremento de la
respuesta agresiva de nuestro interlocutor o si no al menos, serán alarma que nos avisarán qué lo mejor es
marcharse. Este tipo de respuestas se suelen aprender en sesión clínica de cara a afrontar la ruptura y
rehacer una posible vida nueva de pareja.

En las siguientes líneas se muestran ejemplos de esa comunicación que vulnera nuestros derechos básicos y
qué a la larga merman nuestra autoestima:

 

- Moralización: Es una forma muy sutil de control. La persona se cree dueña de la verdad absoluta y juzga a
los demás con su baremo. Lo hace con palabras paternalistas, desde el prisma es que es una persona respetable. “Una buena esposa es la que da placer a su marido aunque no le apetezca, así que vete preparándote”.”Un buen padre debe velar por sus hijos, y si pienso que debes estudiar medicina en vez de dedicarte a la pintura lo hago por tu bien”.

- Interpretar: Este tipo de comunicación supone que la persona que habla hace una lectura de pensamiento
del otro. “No vas a dormir conmigo porque estás vengándote de lo de ayer”. “Seguro que piensas que no soy
capaz de hacerlo yo sola”.

- Tergiversación: El receptor sospecha de la intención del emisor y reacciona como si éste fuera a criticarlo.
Ante la frase: “Hoy la comida está buena” la respuesta agresiva sería: “Quieres decir suelo cocinar mal, ¿no
es eso?”.

- Interrogar: La persona agresiva se dedica a preguntar en plan policiaco. Muchas veces está el tema de los
celos como tema de este tipo de preguntas. “¿Puedes darme una buena explicación por la qué entienda yo
que has llegado a las 17:35 y no a las 17:30 como quedamos?¿No te estarás viendo con esa?¿Qué?¿Es buena en la cama?”.

- Mandar u ordenar: Imaginemos por un instante que nuestra pareja tiene la costumbre de mandar hacer o
lo que es lo mismo, de ordenar. Una persona normal se dará cuenta de qué él otro podría hacer muchas
cosas que delega y lo qué es más molesto, es la forma de expresión tan negativa añadiendo a ello una
creencia de superioridad implícita. Frases cómo: “Quiero que me planches los pantalones con raya, cómo a
mí me gustan, ¿es qué tu no sabes nada?”. El maltratador piensa que el respeto de los demás se obtiene de
esta forma, sometiendo a la gente a su voluntad y la mayoría de las veces no practica con el ejemplo, es
decir le gusta que le hagan pero no le gusta hacer.

- Imponer soluciones: El individuo toma la decisión sin consultar a los demás miembros de la familia o a la
pareja. “A mí me apetece ir a Madrid en vacaciones, así qué para qué hablar más. Lo he dicho yo y
basta”.”Donde manda patrón no manda marinero”.

- Criticar: Existen dos tipos de crítica, la constructiva o sugerencia y la crítica destructiva. Nos centraremos
en esta última, que provoca un malestar en la persona que la recibe. La primera sirve para buscar una
solución, la segunda se basa en la confrontación. “Si no fueras un calzonazos, ya tendríamos la casa en la
Sierra y yo no tendría que trabajar”.”Eres una pesada, todo el día hablando de tu madre.¿Te he hablado
alguna vez de mi familia sin qué me lo preguntaras?”.

- Ridiculizar: Burlarse del otro en algún aspecto. “Te molesta qué bailé con Alberto, tu compañero de trabajo
en la cena, ya? pero sí tú eres un pato mareado y además no te gusta bailar, en cambio él es como Fred
Astaire y yo me siento como Ginger en una de sus películas. Mira el vestido que me compré, ¿crees qué
estando sentada contigo, un patoso con cara de payaso, me iba a poder lucir en la fiesta de tu empresa?”.

- Despreciar: Menospreciar al otro individuo. “¡Eres una inútil, no haces nada a derechas!”. “Una chica tan
estrecha, me estás haciendo perder el tiempo”.

- Reprender: La persona en vez de sugerir cambios, directamente critica de forma destructiva: “La tortilla es
una bazofia, está intragable, eres malísima cocinando y me tienes harto, parece que lo haces aposta. Mi
madre, esa sí qué sabe”.

- Amenaza o coacción: En el maltrato psicológico que lleva años es muy típico encontrar que el agresor o
agresora amenaza o coacciona si no se cumple algo con hacer o dejar de hacer algo. Es bueno recordad que
el Código recoge la figura de las amenazas y coacciones cómo delito, esto muchas veces se pasa por el calor
de la discusión. “Si me abandonas, te mato”. “Cómo no calles a ese asqueroso mocoso, le parto la cara”.

- Culpabilizar y hacerse la víctima: Este fenómeno es muy corriente. El agresor proyecta su agresividad en la
víctima y se percibe como inocente. “Ella me provoca, soy un hombre y debo responder así, si la pego o me
enfado es porque me saca de mis casillas, ella se lo ha buscado. Es la verdadera culpable, además una
paliza o qué la pongan en su sitio le viene bien”.

- Pseudoaprobación: La persona aparenta comprensión pero deja un poso de culpabilidad en la persona que
la escucha?Sí es cierto qué tu madre está en el hospital, lo entiendo, sé qué la quieres, bueno? y está su
marido, qué esa es “aquí te espero, estaré solo, esperándote, echándote de menos para que me hagas la
cena, pero lo entiendo, ella es lo primero para ti. Vete cariño”.

- Tranquilizar: La persona tras haber hecho algo malo, tiende a indicar qué la otra está nerviosa, qué no
controla sus emociones y ella le pide qué se tranquilice, demostrando lo buena persona qué es. “Sí, estaba
con Ana en la cama, tranquilízate, estás histérica…si no es para tanto. Te sentirás mejor cuando me vista y
nos vayamos a casa, tranquilízate. Te pones nerviosa por tonterías.”.

- Retirarse: Hay un tipo de agresividad que se caracteriza por la pasividad, por la falta de compromiso para
arreglar la situación. “Me molesta verte así, me voy no sé cuándo volveré. No te molestes en esperarme, a lo
mejor ni vengo en varios días”. Se trata de una respuesta pasivo-agresiva muy difícil de rectificar en la
persona que elude el conflicto. Imaginemos que hablamos sobre un tema importante y de golpe el otro sin dar una explicación.

La agresividad verbal puede ser muy sutil o en cambio puede ser el típico repertorio de insultos. Se puede
hablar de agresividad cuando la forma de hablar casi siempre es para desvalorizar al otro, no por un insulto
aislado.

El problema cuando se detecta deberá consultarse a especialistas para que se tomen las medidas oportunas.
Al ser un tipo de conducta muy difícil de probar requeriremos la actuación de profesionales si se decide una
ruptura no conciliatoria.

Es muy importante el apoyo de psicólogos especializados en temas de pareja, maltrato o victimiología. Será
preciso descartar la posibilidad de que la autoestima se haya deteriorado o qué aparezca un cuadro
psicológico derivado de este tipo de relación negativa.